Estableciendo contacto: primeros pasos

Después de mucha planificación, emprendimos nuestro primer viaje. Una parte importante de la preparación de éste fue el contacto con otras organizaciones que trabajaran en Senegal, en particular en la misma región. Contactamos con muchas entidades, que llevan años trabajando en cooperación, ya que creíamos, y seguimos pensando lo mismo, que la mejor manera de aprender es conocer la forma de trabajar y escuchar los consejos de gente con más experiencia.

Una de las personas que más nos ayudó en esta aventura fue Mario Llonch, presidente de la Fundación Por una sonrisa en África. Mario fue muy amable atendiéndonos antes de nuestro viaje en su sede, en Barcelona. Escuchó nuestra idea y nos dio muchísimos (y muy prácticos) consejos relacionados con la vida en Senegal y lo que nos encontraríamos al llegar allí. Nos ofreció alojamiento en la residencia de estudiantes que tienen en Mbour, lo cual fue un gran apoyo para nosotras. ¡Como era de esperar, después de conocerle tuvimos todavía más ganas de ir!

Una vez llegamos a MbourLa isla de Fadiouth, conocimos el magnífico trabajo de la fundación. La residencia de estudiantes es un edificio grande, en unas condiciones muy buenas, con un patio interior muy amplio, en la que viven unos 50 estudiantes de secundaria. La residencia funciona a la perfección, gestionada por Mario con la ayuda de Céline, una de las alumnas, que hace las veces de responsable. La vida allí fue muy agradable, compartiendo con ellos algunas de nuestras comidas y ratos libres. Nos sirvió de punto de aterrizaje, conocimos a un montón de gente simpática, entre ellos Céline, que fue un auténtico encanto, ayudándonos en todo momento con cualquier cosa que necesitásemos.

Así, pudimos empezar a vivir Mbour, a visitar los mercados y tomar nota de todos los alimentos que encontramos, a conocer a personas que estuviesen implicadas de una u otra manera en el mundo de la agricultura y a movernos por regiones cercanas para conocer posibles oportunidades de colaboración con asociaciones locales. Conocimos también la comida tradicional senegalesa y empezamos a pensar en cómo podríamos lograr introducir nuevos alimentos sin dañar la gastronomía local.

También visitamos Mbackombel, el poblado donde viven Mario y su mujer, Asun. Allí conocimos la escuela que han construido, es un trabajo realmente increíble y nos quedamos muy impresionadas por la cantidad de aulas, ¡y de niños! Después nos enseñaron el dispensario de Louly Benteigné, que está dotado de unas instalaciones y un personal muy buenos, y en la maternidad pudimos conocer a dos bebés recién nacidos que estaban descansando con sus mamás.

Otra de las personas que resultó ser un contacto clave fue Sara, de la delegación de Madrid de Arquitectos Sin Fronteras. Habíamos hablado con ella por email y la conocimos en persona a los pocos días de llegar. Nos trató excepcionalmente bien, enseñándonos parte del excelente trabajo que están realizando en Joal. Escuchó con atención nuestras propuestas y nos animó mucho a seguir adelante y, lo más importante, nos facilitó un montón de nuevos contactos e ideas. Gracias a ella y a su compañera María, conocimos al equipo del ayuntamiento de Nguèniéne, con los que hemos mantenido el contacto para empezar a colaborar.

En definitiva, queríamos agradecer a todas las personas que nos han ayudado a empezar, que han compartido sus conocimientos, sus ideas y su tiempo, y que quizás sin ellos no habríamos podido seguir o llegar a buen puerto. Ver de cerca todo el trabajo que están haciendo otras organizaciones es inspirador y nos da muchas ganas de esforzarnos en que salga bien. Así que… ¡Muchísimas gracias!

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