31 enero, 2016

Formación

Las comunidades rurales con las que trabajamos presentan una baja formación agrícola que repercute de manera significativa en la eficacia de su producción y dificulta la introducción de nuevos tipos y métodos de cultivo. Consideramos que la formación de agricultores y agricultoras es un factor fundamental para la modernización del sector agrícola y que es necesaria una formación eminentemente práctica para acompañar la introducción de nuevos cultivos y la mejora tecnológica en la producción agrícola. Gran parte de la formación está ligada directamente con la práctica agrícola (manejo de los nuevos cultivos, rotación y asociación de cultivos) y otra parte está relacionada con la gestión de recursos agrícolas (conservación de semillas, inversión y financiación). Siempre que es posible, participan formadores senegaleses, principalmente jóvenes ingenieros agrónomos o estudiantes de escuelas agrícolas.

Por otro lado, la concienciación sobre la importancia de llevar una dieta equilibrada y la enorme repercusión que tiene en la vida diaria, especialmente en niños y adolescentes, es uno de los factores clave de nuestro programa formativo. Sólo si conseguimos que la población crea en la necesidad de incorporar nuevos nutrientes a su alimentación alcanzaremos el objetivo propuesto. Para ello, trabajamos con toda la población sobre estos temas, incluyendo jornadas formativas y de divulgación (conservación y transformación alimentaria, jornadas gastronómicas).

La formación se realiza en el terreno, apoyándonos en documentos, material gráfico y audiovisual, y llevando a cabo todas las actividades a medida que se explican. El aprendizaje es de doble vía, ya que también los formadores recuperan el conocimiento empírico de los agricultores y lo integran en el plan formativo. Además, establecemos redes de contacto de los agricultores con los formadores para que puedan resolver dudas o problemas en los periodos en los que no se está impartiendo formación.